Formas de infección viral
Las infecciones por virus suelen curar de modo espontáneo. A veces, sin embargo, el virus persiste por períodos prolongados en el huésped. La interacción prolongada entre virus y huésped puede tomar diversas formas. Se llaman infecciones persistentes aquéllas en las que el virus se puede identificar de manera sostenida; se manifestarán síntomas clínicos leves o no los habrá. Las infecciones latentes son aquéllas en las que el virus persiste en forma oculta o críptica La mayor parte del tiempo. Habré crisis intermitentes de enfermedad clínica, y durante las reactivaciones podrá recuperarse el virus. Las infecciones por virus lentos tienen un prolongado período de incubación, que dura meses o años, durante el cual el virus sigue multiplicándose. No suelen manifestarse síntomas clínicos durante su larga incubación. La infección no manifiesta o subclínica se refiere a las numerosas infecciones que no dan signos patentes de su presencia a nivel del huésped y el parásito.
Las infecciones persistentes se producen con diversos virus de animales, y en ciertos casos la persistencia depende de la edad del huésped cuando se infectó. En el hombre, por ejemplo, las infecciones por virus de la rubéola y citomegalovirus adquiridas durante la vida intrauterina, dan por resultado de manera característica una persistencia viral que tiene duración limitada, probablemente gracias al desarrollo de la capacidad inmunológica para reaccionar contra la infección conforme el lactante madura. A menudo, los lactantes infectados por virus de la hepatitis B, quedan así de manera persistente (portadores crónicos); la mayor parte de los portadores son asintomáticos. Se ha demostrado en estudios efectuados en animales que, en caso de infección persistente, la población de virus suele experimentar muchos cambios genéticos y antigénicos.
Los herpesvirus producen de manera típica infecciones latentes. Los virus del herpes simple entran en los ganglios sensoriales y persisten en ellos en estado no infeccioso, fenómeno que no ha podido aclararse aún a nivel molecular. Puede haber reactivaciones periódicas durante las cuales aparecen lesiones que contienen virus infecciosos en sitios periféricos (por ejemplo, vesículas febriles). EL virus de la varicela (varicela zóster) también se vuelve latente en los ganglios sensoriales. Son raras las recurrencias, ocurren muchos años después, y por lo general siguen la distribución de un nervio periférico (herpes zóster o zona). Hay otros miembros de la familia de los herpesvirus que establecen también infecciones latentes, entre ellos el citomegalovirus y el virus de Epstein-Barr. Todos ellos pueden reactivarse por inmunosupresión. Por lo tanto, las infecciones por herpesvirus reactivados pueden ser una grave complicación para las personas que reciben tratamiento inmunosupresor.
Las encefalopatías espongiformes constituyen un grupo de infecciones crónicas, progresivas y mortales del sistema nervioso central producidas por agentes proteináceos no clasificados y transmisibles, en los cuales no se ha podido demostrar, hasta ahora, que contengan algún ácido nucleico. El mejor ejemplo de este tipo de infección por "virus lento" es el scrapie en las ovejas. Los ejemplos en el hombre son el kuru y la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob. Las enfermedades tienen períodos prolongados de incubación (meses a años). Cuando se desarrolla la alteración patológica, se restringe al sistema nervioso central. Los agentes no desencadenan reacciones inmunitarias ni inflamatorias en el huésped. No ha podido dilucidarse aún el mecanismo por el cual los desconcertantes agentes de este grupo inducen enfermedad.
seguir